"El brasileño entrenó en el Estadio Universitario el sábado y el domingo para ver acción ante Pumas"
La decisión del técnico felino, Daniel Guzmán, de dejar en 'casa' al refuerzo brasileño millonario de Tigres, Everton Cardoso, parece que cumplió su objetivo.
Y es que trabajar sábado y domingo en el Estadio Universitario puso a punto al jugador sudamericano de 21 años de edad.
Mientras sus compañeros de equipo recibían el domingo libre –tras el empate en Chiapas-, Cardoso y el lateral izquierdo, Édgar Castillo, no perdieron el tiempo y entrenaron en la cancha del Estadio Universitario.
El brasileño trabajó porque no estaba en condiciones físicas para el ritmo de competencia, mientras que el Hommie lo hizo para superar una contractura en el muslo posterior izquierda.
Estas condiciones originaron que ambos elementos quedaran fuera del duelo del sábado pasado ante Jaguares de Chiapas, duelo que se celebró en el Estadio Víctor Manuel Reyna.
"Estoy bien, el sábado ya voy a jugar", fue lo que manifestó este fin de semana el brasileño Everton Cardoso durante una plática informal con RÉCORD, cuando abandonaba CU.
Así que dos horas de trabajo el sábado pasado, y otro par ayer domingo, aunado al trabajo físico hecho en la semana anterior, bastaron para que Cardoso se sienta capaz de jugar ante Pumas en la Jornada 4, aunque el jugador no aclaró si está aún para jugar los 90 minutos.
Marcelo Fernández, auxiliar de Luis Bongiovanni, fue el encargado de dirigir a ambos jugadores, ordenando que realizaran ejercicios físicos: rutinas en espacio corto y largo y piques fue parte del trabajo matutino que hicieron los felinos a puerta cerrada, ya que no hubo acceso a los medios de comunicación ni al público en general.
Quien también estuvo trabajando el sábado con los dos elementos del primer equipo fue el hijo del entrenador Daniel Guzmán, quien sigue retomando su capacidad física.
Y es que trabajar sábado y domingo en el Estadio Universitario puso a punto al jugador sudamericano de 21 años de edad.
Mientras sus compañeros de equipo recibían el domingo libre –tras el empate en Chiapas-, Cardoso y el lateral izquierdo, Édgar Castillo, no perdieron el tiempo y entrenaron en la cancha del Estadio Universitario.
El brasileño trabajó porque no estaba en condiciones físicas para el ritmo de competencia, mientras que el Hommie lo hizo para superar una contractura en el muslo posterior izquierda.
Estas condiciones originaron que ambos elementos quedaran fuera del duelo del sábado pasado ante Jaguares de Chiapas, duelo que se celebró en el Estadio Víctor Manuel Reyna.
"Estoy bien, el sábado ya voy a jugar", fue lo que manifestó este fin de semana el brasileño Everton Cardoso durante una plática informal con RÉCORD, cuando abandonaba CU.
Así que dos horas de trabajo el sábado pasado, y otro par ayer domingo, aunado al trabajo físico hecho en la semana anterior, bastaron para que Cardoso se sienta capaz de jugar ante Pumas en la Jornada 4, aunque el jugador no aclaró si está aún para jugar los 90 minutos.
Marcelo Fernández, auxiliar de Luis Bongiovanni, fue el encargado de dirigir a ambos jugadores, ordenando que realizaran ejercicios físicos: rutinas en espacio corto y largo y piques fue parte del trabajo matutino que hicieron los felinos a puerta cerrada, ya que no hubo acceso a los medios de comunicación ni al público en general.
Quien también estuvo trabajando el sábado con los dos elementos del primer equipo fue el hijo del entrenador Daniel Guzmán, quien sigue retomando su capacidad física.


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